Agustín necesita una cirugía en ambas rodillas y ambos pies para mejorar su movilidad y ganar autonomía. La intervención estaba prevista para el 2 de octubre en el Hospital Italiano de Rosario, pero no pudo realizarse. Según denunció su mamá, Pamela, en diálogo con El Tres, la obra social Ospat todavía no completó las autorizaciones necesarias y emitió documentación con errores que impiden avanzar.

El adolescente tiene mielomeningocele e hidrocefalia asociados con una malformación de Arnold-Chiari tipo 2. Su equipo médico le indicó una cirugía multinivel que, de acuerdo con lo que explicó su madre, permitiría estirar sus piernas y corregir la posición de los pies.

“Hoy se mueve con el andador y por ahí se cansa”, contó Pamela. Según señaló, uno de los objetivos de la intervención es que pueda dar entre tres y cinco pasos sin asistencia. “Para él sería un montón”, sostuvo.

La principal dificultad, explicó la madre, es que las respuestas de la obra social no permiten concretar la operación. Para realizarla se necesitan un injerto óseo y distintos insumos de ortopedia, entre ellos clavos, mallas y una placa de titanio.

     

Pamela afirmó que recibió documentación que presenta el injerto como autorizado, pero luego un mensaje le informó que seguía en gestión. También cuestionó que otras autorizaciones no detallan con claridad qué prestación se aprobó.

A eso se suma otro problema: parte de la documentación remite al Hospital Italiano de Buenos Aires, aunque Agustín se atiende en Rosario y la cirugía fue organizada en esta ciudad.

La madre relató que incluso recibió una autorización para realizar un electrocardiograma prequirúrgico en Buenos Aires. “Estando acá en Rosario, una cirugía en Buenos Aires pudiéndosela hacer acá”, cuestionó.

Según explicó, esta sería la sexta operación de Agustín y todas las anteriores se hicieron en Rosario. La familia reclama que pueda continuar con el equipo que lo trata y evitar un traslado para atenderse con profesionales que no conoce.

Pamela también señaló que, aunque Ospat tiene una sede local, los trámites vinculados con discapacidad deben realizarse por correo electrónico. “Nosotros mandamos y no tenemos respuesta”, aseguró.

Otros pedidos pendientes

El reclamo por la cirugía se suma, según la familia, a dificultades que se repiten con distintos elementos y tratamientos que Agustín necesita.

Su mamá contó que lleva dos años esperando una silla de ruedas y que también tuvieron que afrontar la compra de ortesis que deben renovarse a medida que crece.

Además, denunció interrupciones en la provisión de sondas urinarias de uso cotidiano. Según relató, durante unos seis meses las compraron con tarjeta de crédito, hasta que ya no pudieron sostener ese gasto y debieron recurrir a otras más económicas. También describió errores en las autorizaciones de los medicamentos que obligan a reiniciar los trámites cuando llegan a la farmacia.

Pamela estimó que la cirugía cuesta unos 18 millones de pesos y que el material de ortopedia requerido representa un gasto adicional de entre 8 y 15 millones. Son montos que, explicó, la familia no puede afrontar.

“No pido que nadie me dé ni diez centavos. Yo quiero que la obra social se haga cargo de lo que se tiene que hacer”, remarcó.

Agustín cursa primer año de la secundaria, practica natación y contó durante la entrevista que su materia preferida es Inglés. Mientras espera que se destrabe la intervención, su familia busca que pueda operarse antes de fin de año. Después deberá atravesar un período de reposo de alrededor de un mes y medio, según indicó su mamá.