Un tribunal condenó a prisión perpetua a dos tiratiros de la gavilla conocida como Los Picudos, que fueron hallados responsables de haber atentado contra la vida del policía Gabriel Sanabria, quien el 27 de mayo de 2022 sobrevivió a varios disparos durante el intento de identificar un auto con pedido de secuestro en el sur rosarino. A su vez, ambos acusados y una mujer resultaron condenados a la pena máxima por haber dado muerte a David Ángel “Chino” Ocampo, acribillado un día después del caso del uniformado, en Tucumán y Dorrego, en el centro de Rosario.

El fallo de los jueces Rodrigo Santana, Paola Aguirre y Gonzalo López Quintana se conoció el jueves y recayó sobre Sebastián Coronel (27), Elías Vallejos (26) y Nadín Martínez (29), a casi cuatro años de los hechos debatidos. Ambas investigaciones estuvieron a cargo de la fallecida fiscal Gisela Paolicelli y en el juicio intervino Agustina Eiris.

El suboficial Sanabria, miembro de la Brigada Motorizada de Rosario, sufrió gravísimas heridas en la madrugada del 27 de mayo de 2022. Junto a un compañero intentó identificar a los ocupantes de un Peugeot 206 con pedido de captura por robo. En Arijón al 400 se acercó al vehículo y fue acribillado. Permaneció internado en estado crítico durante más de 70 días, hasta que recibió el alta médica.

El policía Sanabria sobrevivió varios impactos de arma de fuego.
El policía Sanabria sobrevivió varios impactos de arma de fuego.

El fallo ubicó a Vallejos y Coronel dentro del 206, que había sido robado un mes antes. En el auto también iba un adolescente, cuya situación penal tramitó en el Juzgado de Menores. Otros dos ocupantes no fueron identificados, según la Fiscalía. El hecho fue catalogado como homicidio agravado por el uso de arma de fuego calificado por tratarse de un miembro de las fuerzas policiales en grado de tentativa.

El 206 incautado en Hungría y Ayacucho.
El 206 incautado en Hungría y Ayacucho.

Esa madrugada, después de la balacera, el personal policial irrumpió en un domicilio en Hungría y Ayacucho siguiendo el rastro del 206; en el lugar, los tiratiros dejaron una mochila con cuatro armas de fuego: dos pistolas, una UZI tumbera con silenciador y una ametralladora PAM. Mariana Meyer –madre de Coronel– y Brian Brito fueron detenidos en la vivienda y luego condenados como coautores de encubrimiento agravado.

En este juicio, Coronel también fue penado por ese arsenal hallado en ese aguantadero del sur rosarino.

Las armas de Los Picudos incautadas tras el atentado a Sanabria. 
Las armas de Los Picudos incautadas tras el atentado a Sanabria. 

Coronel fue arrestado el 13 de julio de 2022 en Gallo al 1600, barrio La Cerámica, con una pistola calibre 9 milímetros y otra calibre .380, 80 municiones, 205 mil pesos y una moto robada. Ello le valió también condenas por encubrimiento y portación de armas. Ese mismo día, Nadín “Peke” Martínez, la tercera participante del juicio, fue detenida en Centenario y Corrientes, en barrio Tiro Suizo.

Elías Vallejos fue detenido el 20 de junio de 2022 por otro caso: el asesinato de Ricardo Capoulat, por el que fue condenado a perpetua. Fue interceptado por el Comando Radioeléctrico mientras conducía una camioneta VW Amarok que pertenecía a esa víctima, un reconocido empresario panadero de Villa Gobernador Gálvez asesinado 17 días antes, en Dorrego y Brandoni, barrio Las Delicias. El contenido del celular que le incautaron en ese procedimiento permitió reconstruir su participación en el atentado a Sanabria y la muerte de Ocampo.

La banda de tiratiros Los Picudos, que estaba al servicio de reclusos vinculados con Los Monos, habría operado desde por lo menos octubre de 2021 hasta la balacera a Sanabria de mayo de 2022. En ese período la banda cometió robos, secuestros, amenazas, homicidios, balaceras y usurpaciones.

Una cita en un telo como trampa

La promesa de una cita fue la perdición de Chino Ocampo, quien la madrugada del 28 de mayo de 2022 fue acribillado tras una larga espera en la esquina de Tucumán y Dorrego. Minutos antes de su muerte, el joven mantuvo conversaciones con Nadín “Peke” Martínez, la mujer que lo engatusó y lo terminó entregando a los homicidas.

Según la investigación refrendada por el fallo de los jueces, entre los gatilleros que se movilizaron en un auto Nissan robado, desde donde partieron los disparos, estaban Elías Vallejos y Sebastián Coronel, quien por esos días comenzaba a salir con la Peke Martínez.

La noche anterior ambos habían atentado contra la vida del policía Gabriel Sanabria. Y la madre de Coronel, María Soledad Meyer, había sido detenida por encubrir a los atacantes que se refugiaron en su casa de Ayacucho y Hungría.

Ángel Ocampo, la víctima de Dorrego y Tucumán.
Ángel Ocampo, la víctima de Dorrego y Tucumán.

Ocampo, un joven involucrado en el delito, mantuvo conversaciones con Nadín hasta minutos antes de la agresión, a las 4.30. Ello quedó plasmado en el iPhone de la víctima. Y en el teléfono Samsung que Nadín Martínez olvidó en el Nissan del cual partieron los disparos. El auto, tras el atentado, chocó en Moreno y Catamarca y el teléfono quedó extraviado en el asiento trasero, al igual que uno de sus zapatos.

En los teléfonos peritados, repletos de mensajes incriminantes, quedó plasmada la participación de la mujer y de Coronel.

Nadín, condenada a prisión perpetua.
Nadín, condenada a prisión perpetua.

“Ey escucha vos tenés, vos tenés una monedita (...) pagamos un buen telo bien piola a medias. Vamos a activar ahora, boluda, dale que son las 4 ¿dónde estás vos? Qué te iba a decir... ey, hay que comprar un par de champeta antes de entrar, ¿tenés una mochilita o algo vos?”, le escribió Ocampo a Nadín.

“Bueno, mi amor, la ganas de probarte”, fue uno de los últimos mensajes que recibió Ocampo antes de ser acribillado mientras esperaba a su cita.