Ya son 41 los muertos por el choque de trenes este domingo en Andamuz, España. En tanto, los heridos se cuentan arriba de 100, aunque solo 39 siguen hospitalizados. Las autoridades advirtieron que la cifra no es definitiva. Mientras tanto, se suspendió el servicio de 200 en las líneas de alta velocidad entre Madrid y las ciudades andaluzas de Sevilla, Córdoba, Málaga y Huelva.
Según informó EFE, hay al menos 41 fallecidos y 39 heridos ingresados en hospitales, de los que 13 –uno de ellos menor de edad– están en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). La vida de los heridos ingresados en la UCI no corre peligro, de acuerdo con Juanma Moreno, presidente de la Junta (Gobierno) de Andalucía (región en la que se encuentra Adamuz). Las altas hospitalarias ascienden a 83 personas.
La cifra de fallecidos no es definitiva, porque todavía se trabaja para localizar posibles cadáveres en dos vagones del Alvia que cayeron por un talud de cuatro metros tras el impacto. La Unidad Militar de Emergencias (UME), la Guardia Civil y el Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA) participan en la búsqueda de personas.
El Instituto de Medicina Legal de Córdoba ha recibido ya los cuerpos de 37 personas fallecidas y los forenses han realizado 23 autopsias. Por otra parte, se han presentado hasta el momento 43 denuncias de desapariciones, pero se ha comprobado que había tres denuncias sobre la desaparición de una misma persona.
El ministro español de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, consideró este lunes que este accidente es "raro y difícil de explicar", porque el tren que provocó el choque es relativamente nuevo y también se había renovado recientemente la infraestructura.
El tren Iryo que descarriló había sido revisado el 15 de enero, hace solo cuatro días, y se fabricó en 2022, según la propia compañía, que afirmó que se encuentra a total disposición de la Comisión encargada de las pesquisas.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se desplazó el lunes a la zona para conocer de primera mano la situación. Los reyes Felipe VI y Letizia, que estaban en Atenas por el funeral de la princesa Irene de Grecia, hermana de la reina emérita Sofía, visitaron el lugar del accidente en las últimas horas.
Los equipos técnicos y de rescate desplazados al accidente continuaban con sus trabajos en el lugar del siniestro, en el que se va a instalar una gran grúa para levantar los vagones del Alvia. El Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, espera que a lo largo de la mañana del martes las grúas encargadas de levantar los vagones del Alvia siniestrado puedan estar desplegadas.
Qué paso
Un tren de la compañía Iryo que había salido de Málaga a las 18.40 horas (17.40 GMT) con destino a Puerta de Atocha (Madrid) con 317 personas a bordo descarriló sus tres últimos vagones a las 19.39 horas (18.39 GMT) e invadió la vía contigua por la que en ese momento circulaba otro convoy de Renfe con destino a Huelva, que también descarriló.
Los vagones del Iryo impactaron contra los dos primeros vagones del Alvia de Renfe, que salieron despedidos y cayeron por un terraplén de unos cuatro metros.
El accidente se produjo en un tramo recto de la vía de la línea Madrid-Sevilla, cuyos trabajos de renovación finalizaron en mayo, con una inversión de 700 millones de euros (unos 813 millones de dólares).
Fue el cuarto siniestro ferroviario más grave registrado en España. El accidente con más víctimas mortales tuvo lugar el 3 de enero de 1944 a la salida de la estación leonesa de Torre del Bierzo, cuando un tren de Madrid a Galicia chocó contra una locomotora en maniobras. El régimen franquista silenció inicialmente lo sucedido, y aunque la cifra oficial facilitada por Renfe después fue de 78 muertos y 75 heridos, según diversas fuentes se estima que hubo unos 500 fallecidos.
La segunda mayor tragedia se dio el 24 de julio de 2013: 79 personas fallecieron y 143 resultaron heridas al descarrilar en Galicia (noroeste) un tren de velocidad alta que cubría la ruta Madrid-Ferrol. El exceso de velocidad fue la causa.
La investigación del accidente
La investigación por el accidente ferroviario apunta a la rotura de un tramo de la vía, que puede ser "causa o consecuencia" del descarrilamiento del tren Iryo que originó el choque con el tren Alviadel, según Óscar Puente.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), el organismo independiente aunque adscrito a Transportes que investiga el accidente, ha solicitado a la entidad administradora de las infraestructuras ferroviarias, Adif, el registro de circulaciones por Adamuz de los dos días anteriores al accidente e inspeccionará la rodadura de otros trenes que circularon por ese punto en las horas previas al siniestro.
La CIAF ha determinado que, además de inspeccionar la rodadura del tren Iryo en un taller, también se analizarán los carriles en el punto de inicio del descarrilamiento en un laboratorio. La investigación también extraerá los datos de los registradores jurídicos (las cajas 'negras') de ambos trenes y se trasladarán a las dependencias de la CIAF en Madrid para que se trasladen posteriormente a un laboratorio.
El presidente de Renfe ha alejado la posibilidad de que se trate de un fallo humano o de un exceso de velocidad. Un problema en el tren o en la vía son las hipótesis principales
Mientras, el máximo responsable de la operadora italiana Iryo, Carlos Bertomeu, ha calificado de "raro" y "extraño" el siniestro. "Llevo 32 años en transporte y nunca habíamos tenido un accidente con víctimas; es horrible, es un drama", ha lamentado.
Las primeras investigaciones determinan que los dos últimos coches del tren Iryo descarrilaron e invadieron la vía paralela, lo que produjo la colisión con el tren Alvia, que circulaba en sentido contrario. Solo pasaron 20 segundos.



