El rápido deshielo de las plataformas de hielo de la Antártida podría hacer que el nivel del mar global suba mucho más rápido de lo que predicen los modelos actuales, poniendo a millones de personas en riesgo de inundación. Así lo advierte un nuevo estudio publicado por investigadores noruegos, que descubrieron un mecanismo oculto bajo el continente blanco que acelera la pérdida de hielo.
Las plataformas de hielo son enormes extensiones flotantes que rodean cerca del 75% de la costa antártica. Funcionan como un “contrafuerte” o “corcho” que frena el avance de los glaciares interiores hacia el océano. Sin ellas, gigatoneladas de hielo contenidas tierra adentro quedarían liberadas.
El equipo, liderado por la Dra. Qin Zhou, de la organización noruega Akvaplan–niva, encontró que la base de las plataformas no es lisa, sino que está marcada por profundos surcos y canales. Esas cavidades atrapan remolinos de agua oceánica relativamente cálida, que derrite el hielo desde abajo hasta 10 veces más rápido de lo normal. “Estas plataformas de hielo podrían ser más vulnerables al calentamiento de los océanos de lo que se creía”, declaró Zhou al medio británico Daily Mail.
Usando la plataforma Fimbulisen, en la Antártida Oriental, como caso de estudio, los científicos combinaron mapas detallados con simulaciones por computadora. Descubrieron que los canales retienen el agua caliente en “células”, en lugar de dejarla fluir. Al derretir el hielo, los surcos se vuelven más profundos y anchos, formando grietas que debilitan toda la estructura.
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Un análisis publicado en Science advierte que el retroceso de glaciares por el cambio climático podría incrementar la frecuencia de tsunamis en regiones frías.
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Esto retrasa la “línea de contacto” donde el hielo se apoya en el lecho rocoso, expone más superficie al agua y acelera el deshielo en un efecto cascada. Si el glaciar es más grueso tierra adentro, la pesada capa de hielo empuja con más fuerza hacia el mar.
Hasta ahora, Fimbulisen se consideraba una zona estable porque el agua bajo ella era fría. Pero el Dr. Tore Hattermann, del Centro de Investigación Polar iC3 y coautor del estudio, advierte que eso está cambiando.
“En la parte occidental de la Antártida, la cavidad ya está llena de agua caliente y el retroceso está en marcha. Pero también están las plataformas de la costa este. Actualmente tienen agua fría debajo, pero eso cambia lentamente”, explicó Hattermann. “La mayoría tiene canales en la parte inferior, y nuestro estudio demuestra que si se añade un poco de agua caliente, el efecto es más severo. Son más sensibles a un ligero calentamiento debido a estos canales”.
El riesgo global: 58 metros de agua potencial
La capa de hielo antártica contiene suficiente agua dulce como para elevar el nivel del mar 58 metros. Aunque los investigadores no creen que se derrita por completo, sí alertan que los modelos climáticos actuales no incluyen este efecto de los canales. Eso significa que las proyecciones podrían estar subestimando la velocidad y magnitud de la subida. "Si las plataformas se debilitan o colapsan, se liberarían las gigatoneladas de hielo que hoy están retenidas”, señaló Zhou. “La principal consecuencia global sería un aumento más rápido del nivel del mar”.
Dado que el proceso aún es incierto, Hattermann no descarta escenarios extremos: aumentos de hasta 30 metros para 2150 y de 50 metros para 2300. “Porque estos procesos no los comprendemos del todo, debemos asumir que podrían ser tan altos”, afirmó.
El Dr. Hattermann comparó las plataformas con el corcho de una botella de vino: “Todo esto es hielo glacial que fluye desde el continente al océano, y la parte flotante ejerce presión hacia atrás. Si tirás del corcho, todo el vino se derrama”.
El deshielo de las plataformas en sí no sube el nivel del mar porque ya flotan. El problema es lo que contienen: los glaciares continentales que, al perder ese freno, caerían al mar y sí sumarían volumen.
El aire frío y las nevadas persistentes hacen que los glaciares antárticos casi no se derritan desde arriba. El verdadero desgaste ocurre abajo, donde el océano los erosiona. Y con canales que concentran agua cálida, esa erosión se dispara. Millones de personas en zonas costeras podrían quedar expuestas si el “corcho” antártico cede antes de lo previsto.



