Iris, de 19 años, relató el calvario que vive junto a su pequeña hija tras ser desalojada de su propia casa mediante presiones y amenazas de muerte. La víctima manifestó que sufrió brutales agresiones físicas, quebraduras y amedrentamientos con armas de fuego por parte del agresor, quien viola sistemáticamente las restricciones de acercamiento.
Una joven madre de 19 años realizó un desesperado pedido de ayuda ante el móvil de De 12 a 14 (El Tres) tras denunciar una preocupante situación de violencia de género y desprotección en el barrio Santa Lucía. Iris relató que su expareja y padre de su hija, un hombre de 23 años, la expulsó de la vivienda que compartía con la menor. Según expuso la víctima, el agresor utilizó una denuncia falsa y graves amenazas de muerte para forzar su salida del hogar, tras lo cual, junto a familiares y allegados, procedió a desvalijar el inmueble por completo.
El calvario de la joven comenzó hace varios años, cuando quedó embarazada a los 15. "Él me trataba mal y me golpeaba desde el embarazo; los vecinos lo han visto. Cobra una buena plata y nunca me ayudó, ni con la casa ni con mi hija", manifestó Iris con profundo dolor. La escalada de violencia física dejó secuelas severas en la salud de la denunciante, quien reveló tener dos costillas quebradas desde la primera denuncia y haber sufrido desfiguración de rostro debido a los brutales ataques recibidos.
�� HOSTIGADA POR SU EX, UNA JOVEN DE 19 AÑOS PIDE AYUDA
Iris denunció años de violencia de género, amenazas y hostigamiento por parte de su ex pareja. “Me pegaba en el embarazo”, “me dijo que me va a matar” y “tengo mucho miedo”, relató.
Según contó, desde 2024 el acusado… pic.twitter.com/rlqUwEjoUt— De12a14 (@De12a14) May 19, 2026
La situación habitacional actual de la madre y la niña es alarmante. El agresor destruyó y descartó materiales clave para la vivienda, como ladrillos y cemento destinados a revocar. Como consecuencia directas de los destrozos, Iris detalló que debe dormir junto a su hija abrigándose de forma extrema, ya que la edificación carece de revoque y no posee un techo firme. Ante la vulnerabilidad total de la joven, los vecinos de la zona asumieron un rol solidario y comenzaron a coordinar asistencia para recolectar los elementos básicos que necesitan para subsistir.
El hostigamiento psicológico también forma parte de la rutina de amenazas. La víctima aseguró que su expareja le envía de manera recurrente fotografías con armas de fuego, reiterándole la promesa de que va a terminar con su vida. A pesar de contar con restricciones de acercamiento vigentes, los allegados del agresor incumplen la orden de forma constante. Iris detalló que el padre del joven vive a media cuadra de distancia y lo esconde dentro de su propiedad, facilitando que el imputado continúe merodeando la zona e incluso se presente en el lugar donde ella trabajaba.



